
Cientos de personas han despedido este mediodía en la pequeña iglesia parroquial de Zarzosa del Pisuerga (Burgos) a los tres menores y las tres mujeres (dos de los primeros y una de las últimas eran vizcaínos) que murieron ayer al salirse de la carretera el monovolumen en el que viajaban y precipitarse al Canal de Castilla, en la cercana localidad de Naveros del Pisuerga.
El diputado general de Gipuzkoa, Martin Garitano, ha tenido una semana frenética. Si el agosto pasado el dirigente de Bildu sólo se dejó ver en un acto en Azpeitia y en un curso de la Universidad Catalana de Verano para asegurar que los atentados perpetrados por ETA en suelo catalán fueron “algo más que un error”, este verano parece no haber tenido descanso. Entre lo que se considera un gesto inédito: acudir al homenaje de una víctima del terrorismo en concreto, al aniversario del atentado que acabó con la vida de Joxe Mari Korta, y lo que puede ser la tónica habitual: compartir las reivindicaciones de los presos de la banda, en concreto, la liberación de Josu Uribetxebarria, enfermo de cáncer